martes, 8 de abril de 2008

Lo que salva a este país es la diáspora

Veo ese rostro y se me ocurren preguntas tan tontas como:
¿Habrá comido mangú ese muchacho?
¿Se le hubiese ocurrido The Brief Wondrous Life of Oscar Wao si hubiese regresado a República Dominicana a mejorar su español?
¿Quién será el primero que saldrá a debatir si es o no dominicano?
¿Cuándo irá una comisión de Cultura, encabezada por Lantigua y 16 funcionarios más a entregarle un premio por haber ganado un premio y, de paso, condecorarlo con la medalla de Duarte, Sánchez y Mella?
¿Eso no le corresponde a Cultura sino al Despacho de la Primera Dama? ¿O será el mismísimo Presidente quien lo invitará a Palacio (de dominicano a dominicano, ambos fruto de la diáspora…) y así ganarse unos votitos más de la "élite intelectual dominicana".
Transcribo la historia de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao según el propio Junot Díaz:
"Cuando estaba intentando escribir The Secret History, me otorgaron una beca Guggenheim y viví un año en México D.F., tratando de escribir, tratando de mejorar mi español. Y me enamoré de la que pensé (y todavía pienso) era una de las ciudades más maravillosas del mundo. Vivía junto a mi amigo el escritor Francisco Goldman y compartimos unas aventuras maravillosas, pasamos muchas noches metiéndonos en líos en el maloso Distrito Federal".
"En el día escribía y escribía y odiaba cada minuto que pasaba y en las noches bailaba, bebía y era feliz. Como vivir dos vidas en una. En fin, una vez, después de una noche de rumba, me encontré en la casa de un amigo escuchando música y hablando mierda cuando por casualidad agarré una copia de La importancia de llamarse Ernesto y pronuncié el nombre de Oscar Wilde en dominicano y lo que salió fue Óscar Wao. Me lo repetí como diez veces mentalmente: Óscar Wao, Óscar Wao, Óscar Wao. Un chiste estúpido, pero el nombre se me quedó grabado en la mente, y en la noche, cuando estaba echado en la cama pensando en la chica de la que estaba enamorado, una fresita cuya familia era de Cancún, tuve la visión de un pobre nerd negro y jodido del gueto llamado Óscar Wao, el tipo de nerd del gueto que habría sido yo si no me hubieran "descubierto" las chicas el primer año de high school. Recuerdo haber escrito la primera parte de la historia de Óscar en unas pocas semanas. Pensé que era un relato, nada más.
Cuando terminé regresé a sufrir con The Secret History. Pero Óscar seguía rondando en mi cabeza. Permaneció allí casi dos años, como al lado, esperaba que me diera cuenta de que mi otra novela se había terminado y cuando estaba al borde de la desesperación, sin saber qué hacer conmigo mismo, Óscar saltó de la sombra y de repente me di cuenta de que podía escribir una novela entera acerca de un chico dominicano que no conquista a las chicas, que no puede bailar, que es el opuesto de todos los estereotipos que tenemos los dominicanos de lo que son "nuestros hombres". Óscar no iba a ser el caribeño sexy por el que la industria del turismo vive y muere".
"Me di cuenta de que podía escribir acerca de este chico nerd que vive obsesionado por la historia y por las chicas, que sólo es bueno para la fantasía y para la ciencia ficción y que sin embargo (trágica, cómicamente) pertenece a una comunidad y a una cultura que propiamente no se enloquece por los nerd de color ni por sus intereses".
"Entonces lo hice. Escribí la novela de Óscar. Me llevó siete años y muchas lágrimas pero ahora está terminada y no puedo imaginarme de dónde saqué la fuerza para superar una novela fallida y lograr terminar otra. Todavía sueño que estoy en México, d.f. y es de noche y estoy hablando de la novela y allí frente a mí en el estante está el libro de Óscar Wilde. Mi mano se estira para agarrarlo pero alguien me pregunta algo y no llego a tocarlo y nunca escribo la novela".
"No tienen idea lo aliviado que me siento al despertar. A veces estoy tan aliviado que las lágrimas me saltan a los ojos".
"Entonces la lección es: atención a los libros que se encuentra, pueden salvarle la vida".
(The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, Penguin, 2007)

3 comentarios:

lagitti dijo...

Debo decirte que Junot sí ha comido mangú.
Lo lamentable del caso no es el temor de que la "secretaría de cultura" quiera ahora, AHORA, robarse el show, que de seguro lo hará, ni que leonel quiera venir a salir en fotos, sino ellos en ningún momento, le han dado a Junot ni a los demás dominicanos que están trabajando, haciendo arte de verdad ni la más mínima oportunidad. Ni ellos ni la prensa de este país, con la que tengo mucho pique en estos dias.

Cuando de ellas se trata... dijo...

Amiga lo sé y por eso mi pregunta no faltaran los que ahora quieran ir de lamboncitos a entrevistarlo y destacar la dominicanidad... Me alegra que haya comido mangú, aunque de seguro no en la misma proporción que ha comido corn flakes... Y no lo culpo, aunque el mangú es muy riico, aquí con el mismo talento no hubiese logrado el Pulitzer. TQM.

Anónimo dijo...

las ideas brillantes siempre salen de situaciones pendejas, por eso creo que hay un aprendizaje en todo lo que nos pasa. Bravo por Junot que encontro la inspiración de su libro en sus vivencias y en como pronunciar un nombre gringo en "español". No descartemos esos momentos pendejos que nos da la vida para aprender y CREAR - LA MALA