domingo, 9 de noviembre de 2008

Sobra espacio

La primera vez que escuché la palabra nómada fue durante la quinta mudanza que hacíamos cuando era niña. Recuerdo que salí corriendo a buscar el Diccionario Larousse y luego inventaba frases que me permitieran darle espacio a esta nueva palabra: "Somos como nómadas, otra vez nos vamos a mudar"... "De nuevo, los nómadas se trasladan a otra área"... "Ojala dejemos ya de ser nómadas"...
Cada vez que Papi anunciaba un nuevo traslado, mi hermana y yo nos quedábamos en blanco ante lo que significaba no sólo otro entorno con nuevos amigos, sino el proceso en sí de mudarse: Buscar cajas, depurar cosas, guardarlas en las cajas, identificarlas, esperar el camión, llevarlas al nuevo destino (el cual ya había sido previamente acondicionado para nuestra llegada), desmontar cajas y acomodar nuestras cosas en este nuevo espacio.
Pánico podría ser una palabra perfecta para describir lo que provocaron aquellos cinco traslados de mi niñez-adolescencia, los cuales hoy recuerdo con nostalgia. Ya de grande, viví otras dos mudanzas propias del proceso de crecer e iniciar un nuevo camino.
Hoy, mucho tiempo después de las anteriores, llega una nueva mudanza. Con esta en particular, veo cumplir varios sueños que albergaba desde hace ya un tiempo. Este nuevo techo, su nuevo entorno y un nuevo olor, tiene espacio para todo, menos para el trauma, el pánico, y mucho menos para la nostalgia.

3 comentarios:

lagitti dijo...

Ay amiga, yo vivi algo parecido, mudandonos como 10 veces. a mi ahora cualquiera me menciona cajas, mudanza , tape y empiezo a sudar frio.

Cuando de ellas se trata... dijo...

Ay amiga, nada facil, en esto me he pasado este maravilloso fin de semana largo en lugar de estar en Jarabacoa o Samana! Besito,

Marino dijo...

Godspeed!