miércoles, 28 de mayo de 2008

La manifestación de los payasos

Se cree que la palabra "payaso" se deriva de un tal Pagliaci. Su historia no es muy precisa, pero se sabe que los payasos existen desde la antigüedad. Hay rastros de ellos en la antigua China, en Oriente, en Malasia, Grecia y Roma en donde varios lograron hacerse famosos por sus peculiares características.

A partir de la edad media y ante la desaparición de los teatros, los payasos se ven obligados a andar por las plazas y mercados de los diferentes países europeos, convirtiéndose en seres nómadas. Así surgen los bufones, que contrario a ser tontos o estúpidos eran personajes sagaces y de mucha astucia. Aún hoy, como en aquella época, gozan de un trato familiar de parte de sus amos.

Del bufón surge el Arlequín, con su disfraz de parches en forma de rombos y su antifaz. Más tarde, en Francia, aparece Pierrot, conocido como el payaso moderno. Algunos payasos como Pierrot han logrado traspasar no sólo años de historia, sino también mares y continentes. Imitan personajes de la actualidad y se consideran románticos enamorados de la luna.

En inglés el payaso se conoce como Clown, que es un derivado de clo, lo que significa campesino, origen del que siempre se sienten orgullosos.

Los payasos, pueden tener diversas habilidades. Son acróbatas (o lo que es lo mismo, cirqueros) músicos ó artistas, malabaristas ó simplemente hábiles entrenadores de animales (pueden incluso comportarse como animales) y ser bailarines, magos y por supuesto cuentachistes.

Un traguito de Whisky o Ron y unos quesos o embutidos, es suficiente para olvidar aquel público que lo abucheó en algún escenario anterior o en una que otra función previa, en la que el efecto risa brillo por su ausencia.

Por ese cáracter multifacético pueden desempeñar toda suerte de acciones y presentaciones inimaginables que dependen, en buena parte, de sus capacidades como payasos, pero sobre todo, de los aplausos y la aceptacion que reciban a cambio de sus payasadas.

3 comentarios:

lagitti dijo...

Tengo el cuerpo hecho de paja
la cabeza de aserrín
tengo el corazón de azúcar
y mi nombre es arlequín,arlequín, arlequín.

Anónimo dijo...

Todos hemos sido payasos en algún momento de nuestras vidas. A veces lo somos sin ni siquiera saberlo. A veces lo somos por un poco de vino y embutidos. A veces lo somos porque no nos queda otro remedio. Lo que importa es el alcance de la payasada, la carcajada, la risa o la lágrima que provoque.

Anónimo dijo...

lo que yo queria, gracias