lunes, 23 de junio de 2008

Los sabores olvidados de la infancia

El episodio "Dengue clásico" no ha sido del todo malo. Es decir, no sólo ha sido culpable de terribles males como dolor hasta de cabellos, fiebre, falta de apetito, frío, calor, dolor, más calor, más frío, más dolor... Si no que también me ha permitido estar más tiempo de lo habitual junto a mis dos hijos, cosa que siempre es necesaria y bienvenida.

Ayer domingo, por ejemplo, disfruté a María del Mar en lo que he llamado una breve y prodigiosa muestra de que inevitablemente los tiempos cambian y simplemente tenemos que aceptarlo.


Una larga lista de ¿Porqué? y de ¿Qué es eso mami? A raíz de la lluvia, los rayos, los truenos y una televisión sin cable que dejó de funcionar por las mismas condiciones climáticas, hicieron que intentara en vano potencializar mi creatividad para no volvernos locas. Ella de insatisfacción al no escuchar las respuestas que quería y yo de intentar dar respuesta a todo lo que a ella se le ocurría preguntar.

Inicié mi improvisada lista de actividades con el juego de la vaca ya empezó... y después de dos ia ia ooo, me dijo - Mami yo quiero ver Hi 5 en la putadora...

La "embullé" y empecé a jugar a la rueda rueda. Llamé su atención hasta el segundo si no te quieres ir, acuéstate a dormir, para luego escucharla decir -Ya sé Mamiiii, ponme a Dora en la putadora... (Hay algo con Dora que no me termina de cuadrar, pero ese será otro tema).

Minutos después, intenté leerle su cuento favorito: El pirata Pepe. Pero el intento fue igualmente fallido. Ahora, quería ver Lazy Town o los Backyardigans, en la putadora.

En ese momento recordé que incluso de grande, esos eran mis juegos y que en tardes de lluvia o sin ella, mis hermanos y yo nos solazábamos con mi mamá en largas sesiones de parché, (clásico o chino), cartas, veo veo, adivina adivinador, stop o cepillo.
Fue entonces cuando decidí aceptar la realidad: Estos son mis sabores. Algunos de ellos, María del Mar los disfruta a medias, otros ni siquiera los ha probado y algunos quizás ni llegue a probarlos.

Fue entonces cuando dejé de hacer resistencia. Entre a Youtube y di play a la larga lista de videos ya registrados bajo el usuario MM. Ella los disfrutó todos, a mí me supo a....
A mi me supo a nada.

2 comentarios:

lagitti dijo...

amiga, actualicese!

Anónimo dijo...

tu historia me hace recordar algo que me dijo un cliente una vez, ante una campaña para un target muy joven que a el como adulto al fin, no le llegaba a cuadrar. Sus palabras fueron "Bueno Vanessa, te la compro porque mis hijos nunca sabran lo que es comer rositas de maíz hechas en caldero, les gusta el pop corn en el microondas"... Cada generación tiene sus particularidades! :p